Inteligencia artificial y lectura fácil: así se usa la IA para mejorar la accesibilidad cognitiva
Un proyecto de investigación español explora si la inteligencia artificial puede ayudar a transformar textos complejos en lectura fácil, un formato clave para la accesibilidad cognitiva de personas con discapacidad intelectual. La iniciativa combina tecnología, lingüística y validación directa con personas usuarias.
Qué es la accesibilidad cognitiva y por qué la inteligencia artificial puede transformarla
La accesibilidad cognitiva es el conjunto de medidas que permiten a cualquier persona, con independencia de sus capacidades de comprensión, entender la información, los espacios y los servicios que le rodean. Resulta especialmente relevante para personas con discapacidad intelectual y del desarrollo, pero también beneficia a personas mayores, con dificultades de aprendizaje o que simplemente no dominan bien el idioma en el que se les comunica algo. Una de sus herramientas más extendidas es la lectura fácil, un método de adaptación de textos regulado en España por una norma UNE específica.
El problema es que adaptar un documento a lectura fácil de forma manual requiere tiempo y personal formado, lo que limita cuántos textos administrativos, informativos o de servicios públicos llegan a adaptarse. Ahí es donde entra la inteligencia artificial (IA): como herramienta capaz de acelerar ese proceso sin sustituir el criterio humano ni la validación final por parte de personas expertas.
El proyecto de CEACOG y la Universidad Politécnica de Madrid para adaptar textos con IA
CEACOG, el centro de referencia estatal en accesibilidad cognitiva conocido como «la oficina de lo fácil», investiga junto a un equipo multidisciplinar de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) —con perfiles de informática, inteligencia artificial, filología y lectura fácil— si la IA puede mejorar la accesibilidad cognitiva de los textos y facilitar su adaptación. En este trabajo colabora también Plena inclusión, la confederación estatal que representa a personas con discapacidad intelectual o del desarrollo y a sus familias.
El proyecto no busca sustituir a los profesionales de la lectura fácil, sino dotarles de una herramienta que agilice las fases más mecánicas del proceso de adaptación, permitiendo dedicar más tiempo a la revisión de contenido y a la validación final con personas usuarias.
Cómo funciona la inteligencia artificial para detectar y corregir textos poco accesibles
El trabajo se organiza en dos grandes líneas de investigación:
- Identificación: entrenar a la IA para que reconozca fragmentos de texto que incumplen la norma UNE de lectura fácil, como el uso de superlativos poco claros (por ejemplo, «guapísimo») o construcciones gramaticales complejas.
- Propuesta de reescritura: capacitar al sistema para sugerir versiones más accesibles de esas frases, transformando estructuras pasivas o enrevesadas —como «la petición fue realizada por el Defensor del Pueblo»— en formulaciones directas y sencillas —«el Defensor del Pueblo realizó la petición»—.
Esta combinación de detección y reescritura automática podría permitir, en el futuro, adaptar a lectura fácil un volumen mucho mayor de documentos administrativos, información sanitaria o contenidos web, reduciendo el tiempo que hoy exige este trabajo cuando se hace exclusivamente de forma manual.
Por qué la validación con personas con discapacidad intelectual es imprescindible
Un aspecto central del proyecto es que ninguna propuesta generada por la inteligencia artificial se da por buena sin pasar antes por dos filtros: la revisión de personas expertas en lectura fácil y la validación directa con personas con discapacidad intelectual, que son quienes finalmente comprueban si el texto resultante se entiende de verdad. Este enfoque participativo evita uno de los riesgos más habituales de aplicar IA a contextos de accesibilidad: que una herramienta técnicamente correcta produzca resultados que, en la práctica, sigan sin ser comprensibles para las personas a las que se dirige.
Esta forma de trabajar conecta con un principio más amplio del diseño universal: la tecnología debe evaluarse con la participación de las personas destinatarias, y no solo con criterios técnicos o lingüísticos definidos desde fuera.
Otras aplicaciones de la inteligencia artificial en la accesibilidad cognitiva y digital
Más allá de la lectura fácil, la inteligencia artificial ya se aplica a otros ámbitos relacionados con la accesibilidad digital y la autonomía de las personas con discapacidad:
- Resúmenes automáticos de textos largos para facilitar su comprensión.
- Asistentes conversacionales que responden preguntas sencillas sobre trámites o servicios.
- Herramientas de simplificación de interfaces web y aplicaciones móviles.
- Sistemas de apoyo a la toma de decisiones cotidianas para personas con discapacidad intelectual.
En paralelo, entidades del sector insisten en que estos avances deben ir acompañados de formación y de políticas que reduzcan la brecha digital, para que la mejora tecnológica llegue realmente a quienes más la necesitan. Quienes quieran conocer más recursos sobre accesibilidad y discapacidad intelectual pueden consultar nuestras guías y la sección de actualidad de Red Inclusiva.
Preguntas frecuentes sobre inteligencia artificial y accesibilidad cognitiva
¿Qué es la lectura fácil?
Es un método de adaptación de textos, regulado por una norma UNE en España, que simplifica el lenguaje y la estructura de un documento para que resulte comprensible para personas con dificultades de comprensión lectora, incluidas las personas con discapacidad intelectual.
¿Puede la inteligencia artificial sustituir a los profesionales de la lectura fácil?
No. En el proyecto de CEACOG y la UPM, la IA se usa como apoyo para agilizar la detección y reescritura de textos, pero toda propuesta se revisa por profesionales expertos y se valida con personas con discapacidad intelectual antes de darse por buena.
¿Qué tipo de errores detecta la IA en un texto poco accesible?
Entre otros, identifica construcciones gramaticales complejas, frases pasivas y expresiones poco claras, como superlativos, que dificultan la comprensión según los criterios de la norma UNE de lectura fácil.
¿Qué entidades participan en este proyecto de IA y accesibilidad cognitiva?
CEACOG, la Universidad Politécnica de Madrid, con un equipo de informática, inteligencia artificial, filología y lectura fácil, y Plena inclusión, la confederación que representa a personas con discapacidad intelectual o del desarrollo.
Fuente: CEACOG
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